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¿Por qué los tomates saben menos a tomate? Consejos para potenciar su sabor

Una de las frases que más escucho (y, debo reconocerlo, también digo yo) cuando voy al mercado es que “los tomates cada vez saben menos a tomate”. Hasta hace bien poco pensaba que eran cosas mías, pero un día leí un artículo en prensa en el que unos científicos daban los motivos de este hecho. Y es que, sí, los tomates cada vez saben menos a tomate. Al menos, los tomates que solemos encontrar en los supermercados.

El motivo no es otro, leí, que la propia cadena de distribución, que obliga a utilizar técnicas para que los tomates aguanten bien el proceso de transporte y distribución, sin madurar demasiado y sin plagas que puedan estropear la partida. El precio de esto es una pérdida muy sustancial del sabor. Y, contra eso, los consumidores tenemos poco que hacer. Pero sí podemos evitar con algunos gestos potenciar esa pérdida de sabor, y, en la medida de lo posible, obtener todo el sabor que nuestros tomates nos permitan.

Algunos consejos naturales para que los tomates sepan más a tomate

Por ejemplo, ¿sabíais que a los tomates les sienta fatal la nevera? Lo mejor es no guardarlos en el frigorífico, sino en algún sitio fresco. Claro, de este modo no aguantarán mucho tiempo, pero desde que lo sé, compro tomates varias veces a la semana en pequeñas cantidades, en vez de una vez y acumularlos en la nevera.
Si pese a todo, no nos queda más remedio que introducirlos en la nevera, es recomendable que no estén más de 3 días, para no echar a perder todo su sabor. Y, en la medida de lo posible, lo ideal es sacarlos de la nevera 24 horas antes de consumirlo.

Quizá en los tomates “normales” no notéis mucho este gesto. Pero si sois de los que invertís en tomates ecológicos, o cultiváis vuestros propios tomates, probadlo. Veréis como degustáis mucho más el sabor de este apetitoso producto.

A la hora de elegir los tomates en la frutería, también podemos tener en cuenta algunos factores que nos ayudarán a tener más probabilidades de elegir un tomate con mayor sabor. Y no es otro que intentar seleccionar tomates que hayan sido cultivados cerca de nuestra localidad. Al elegir tomates de la zona tenemos menos probabilidades de que se le hayan aplicado técnicas de conservación para el traslado. Y, por tanto, es probable que sepan más a tomate.

Y es que una de las consecuencias de estas técnicas de conservación es el aumento del grosor de la piel del tomate. Así que, si una vez en casa notáis que la piel de ese tomate es dura, tomad nota y elegid otra variedad la próxima vez.

Aunque no es un factor determinante, prestad atención a los tomates que se presentan en las cajas de diferentes tamaños, “más feos” y con algún “defecto”. Es probable que sea así porque se trate de un cultivo natural y tengan mejor sabor.

Espero que mis consejos os sirvan para disfrutar más del tomate este verano.

Saludos, Sandra

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