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Usar mascarilla con gafas: cómo evitar que se nos empañen

Ya es un hecho que las mascarillas, por el momento, han llegado para quedarse con nosotros y convertirse así en un accesorio más de nuestra vestimenta. Tal es que así que ya son muchas personas las que se han lanzado a elaborar su propias mascarillas con estampados y tejidos de moda. Sin embargo, más allá de los tipos de mascarillas y de si las usamos caseras u homologadas, hay una pequeña molestia asociada a su uso. Y no, no me refiero a que las gomas aprieten más o menos, o que la mascarilla nos impida respirar con normalidad y disfrutar de nuestros aromas preferidos. Me refiero a algo que muchos ya habréis experimentado: el uso de mascarillas con gafas hace que éstas se empañen.

Bueno, en realidad, esto ocurre si nos colocamos la mascarilla sin más. Pero, hablando con algunos médicos y personal sanitario que ya está acostumbrado a usarlas, me han dado algunas claves para que no se nos empañen las gafas al usar la mascarilla.

Y como estoy segura de que estos trucos os vendrán genial, os los he traído.

Hasta cuatro trucos para que no se nos empañen las gafas al usar mascarilla.

  1. Doblar la mascarilla: este truco es el más rápido de aplicar. Se trata de hacer un pequeño pliegue hacia adentro en la zona superior de la mascarilla. Con este pliegue conseguimos que el aire que espiramos no salga de la mascarilla por la parte de arriba, que es lo que provoca el empañamiento de gafas. El pliegue producirá un “efecto rebote” y saldrá por abajo o por los laterales de la mascarilla. Este truco es especialmente bueno para las mascarillas quirúrgicas, cuyo material hace que el plegado sea fácil.
  2. Hay otro truco que, si bien es muy eficaz, en épocas de altas temperaturas es bastante inviable. Sin embargo, si cuando llegue el frío seguimos “mascarillados”, probad a introducir un pañuelo de papel, o un trozo de papel de cocina, dentro de la mascarilla. El papel absorberá la humedad y de este modo evitaremos que esta vaya hacia los cristales de nuestras gafas.
  3. Menos sufrido es el tercer truco que os traigo. Consiste en lavar vuestras gafas con agua y jabón. Y, eso sí, dejarlas secar al aire, no frotando con nigún paño o pañuelo. De este modo, la película protectora del jabón evitará que las gafas se empañen.
  4. Otro truco que personalmente no he probado, pero ya me han comentado por varias vías, es partir una patata por la mitad y frotarla por el interior y el exterior de los cristales de nuestras gafas. Con este gesto los impregnaremos de almidón, que evitará que se nos empañen. A continuación, con un paño suave sin humedecer, retiraremos el resto de almidón que se haya quedado impregnado para que no nos dificulte la visión.

Y vosotros, ¿habéis probado estos trucos? ¿Cómo os han funcionado?

Saludos Sandra

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