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Cómo improvisar una cena en verano sin que se note

Los planes en verano se montan en un abrir y cerrar de ojos. Y así, sin comerlo ni beberlo, pasamos en minutos de no tener nada que hacer esta noche a recibir en casa a unos amigos para disfrutar de una velada al fresco del jardín, de la terraza o del aire acondicionado de nuestro hogar. O, quizá, hayamos decidido de repente alargar la tarde en la playa para contemplar esa maravillosa puesta de sol.

¿Y qué pasa con la cena? Bueno, pues si hay algo bueno en verano, es que el calor nos permite improvisar una cena deliciosa y fresquita que se monta en un abrir y cerrar de ojos. Así que disfrutemos de los momentos suaves de la vida, porque las cenas no serán un problema. Y por si os quedáis sin ideas, aquí os traigo algunas sugerencias de cenas fresquitas y sabrosas para solucionar estos momentos de improvisación:

Ensaladas, a la orden del día

Si hay una época por excelencia para las ensaladas es ahora. Es cierto que las ensaladas son un plato apto en cualquier época del año, pero quizá es ahora cuando más podemos innovar con los ingredientes ya que apetecen especialmente. Y no os limitéis a las ensaladas de lechuga, claro. Probad ensaladas a base de legumbres, quinoa, pasta, incluso de col o de pimientos rojos. Es época de esplendor de nuestras verduras y apetece comerlas crudas con un aliño sencillo o una vinagreta casera.

Sandwiches para todos los gustos

Otro clásico son los sándwiches. Y es que, ¿a quién no le entra por los ojos un buen sándwich, frío o caliente? Una idea divertida es poner sobre la mesa todos los ingredientes aptos para un sándwich y que cada uno se haga el suyo. No os olvidéis de aprovechar las sobras del mediodía, y es que una carne mechada o una ensaladilla de gambas pueden ser excelentes rellenos para un sándwich.

El horno es nuestro amigo para improvisar una cena

Y en verano, más que nunca. Os doy una idea: subir de la playa y meter en el horno un pescado o una carne, con un chorrito de aceite por encima, sal y alguna especia aromática. Y mientras os ducháis y recogéis todos los bártulos de la jornada de playa, la cena se preparará. ¿Qué mejor fin para un buen día en familia o con amigos que una deliciosa cena al horno que, además de sana y nutritiva, se ha hecho prácticamente sola?

La bar-ba-coa

Si habéis leído el titular de este epígrafe tarareando la famosa canción de Georgie Dann, no hay duda: el cuerpo os pide un poquito de carne o pescado a la brasa. ¿Y por qué no? es una buena opción para improvisar una cena y, además, en reunión. No hay nada como una buena charla mientras preparamos la barbacoa y degustamos una cena a la parrilla.

¿Cuál es vuestro plan favorito?

Sandra

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