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Cómo desinfectar la ropa en casa

Si bien actualmente estamos viviendo una situación excepcional, es cierto que a lo largo del año, y con normalidad, se suceden varias oleadas de proliferación vírica, las más habituales, junto a la gripe, las gastrointestinales. Así que no viene mal tener estos consejos a mano para minimizar las probabilidades de contagiarnos.

Y es que, si a estas alturas del encierro por COVID-19 no lo habéis aprendido ya, os lo decimos nosotros: la ropa se contamina de patógenos, por lo que es fundamental un lavado desinfectante cuando es época de virus para prevenir posibles contagios.

Por ello, hoy os traemos las claves para desinfectar vuestra ropa de diario.

Desinfectar la ropa es un tema ¡caliente!

El método más sencillo y más rápido es utilizar uno de nuestros programas de la lavadora. Es probable que tengáis alguno que sea específico para desinfectar ropa (o para prendas muy sucias), pero en principio, y salvo excepciones, cualquiera con temperatura muy caliente os valdría. Si la prenda lo soporta (recomendamos estos días usar preferiblemente prendas que soporten este tipo de lavados), lo ideal es lavarlas a 60º. De este modo conseguiréis una desinfección completa.

En caso de que la prenda no sea apta para lavar en tan altas temperaturas, podéis optar por echar un chorrito de vinagre blanco (40-50 ml) en el cajetín, junto al detergente.

Por cierto, no olvidéis evitar sobrecargar la lavadora, ya que es importante que el agua jabonosa penetre bien en los tejidos.

Además, lo ideal es secar en secadora para conseguir un secado perfecto (los patógenos son amigos de las superficies húmedas) pero, si no es posible, dejaremos secar muy bien al sol.

Otros trucos de desinfección

Si sospecháis o hay riesgo de que la prenda esté contaminada, no la sacudáis ni antes ni después de lavarla. Sólo una vez que esté bien seca podríais hacer este gesto. Y es que, evitando las sacudidas, minimizamos que los posibles virus se distribuyan de nuevo por el aire.

Pese a que el calor es nuestro aliado en la lucha contra los patógenos, no es así cuando usamos lejía. En este caso, la lejía siempre debe ir diluida en agua fría, ya que en agua caliente, aparte de ser peligroso por los vapores, se diluyen sus sustancias desinfectantes.

Saludos, Sandra

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