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Trucos de cocina que te salvarán la vida

En casa, una de mis sobrinas finalmente ha perdido el miedo a la cocina. Ella dijo ¡venga, esto es fácil! Pero… la sopa le ha quedado pasada de sal. Puede parecer un poco tonto, pero la verdad es que estas cosillas nos pasan con más frecuencia de lo que llueve en Galicia. 

Ni qué decir, obviamente la he ayudado a mejorar su sopa. Pero es que además, me he dedicado a escribir este blog con varios trucos de cocina que guardo como ases bajo la manga. Lo comparto con vosotros para que este tipo de cosas no os agobien. 

Trucos de cocina para reparar o anticiparse a los daños

Sopa salada: Es tan fácil como añadir una patata pelada y esperar a que ésta absorba la sal de la sopa. 

Rayar un limón: Si es solo un limón lo que deseamos exprimir sin perder nuestras muñecas en esto, simplemente debemos seguir 3 pasos. El primero consiste en rallar el limón para reblandecerlo. Luego, cortamos por la mitad y por último, colocamos un colador sobre un bol y presionamos con nuestra mano debajo del limón para evitar que caigan las pepitas. 

Guardar y conservar masas: Cuando por alguna razón debemos guardar la masa, es importante que lo hagamos adecuadamente para que se conserve. Para ello, colocamos la masa en un recipiente (preferiblemente de vidrio) y cubrimos con papel film. Presionamos el papel con los dedos para que salga todo el aire. De esta manera nuestra masa estará en perfectas condiciones para cuando volvamos a ella. 

Mantener los cuchillos con filo: Si os acabáis de comprar un juego de cuchillos es importante que sepáis cómo lograr que su filo dure una eternidad. Lo que yo os recomiendo es engrasarlos de vez en cuando con un poco de aceite de oliva. Otro truquillo para protegerlos consiste en utilizar un pedacito de corcho para cubrir la punta del cuchillo. 

Si ya vuestros cuchillos han ido perdiendo el filo, tenemos dos opciones: la primera es con chaira. Con esta técnica debemos colocar el cuchillo a 15 grados sobre ésta. Luego debemos deslizarlo hacia adelante como si hicieras un corte con todo el filo. Repetimos el movimiento varias veces alternando de un lado al otro para que se afile igual por las dos partes.

Si tenemos un afilador, lo que debemos hacer es deslizar el filo de atrás hacia adelante, con una ligera presión. Repetimos el procedimiento hasta que quede bien afilado. En ambos casos debemos hacer esto cada cierto tiempo. 

¿Os habéis quedado sin pan? Recupera el pan duro que tenéis en casa: Para ello cogemos el pan y lo humedecemos completamente con agua. Luego, lo llevamos al horno precalentado a 230º durante 5 minutos. Y ya está, pan fresquito para acompañar la comida. 

¿A que son súper sencillos todos estos trucos de cocina? Seguramente os iré contando algunos otros. Por lo pronto, podéis compartir conmigo los truquillos que tengáis.

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