Trucos de cocina que te salvarán la vida, parte II

Hace poco más de un mes compartí con vosotros varios trucos de cocina que os salvarán la vida. La verdad sea dicha: fueron pocos. Por ello, me he dado a la tarea de escudriñar entre mis apuntes, y mi memoria, y he conseguido unos cuantos secretillos más.

Cortar cebolla sin llorar

Una de los trucos de cocina para cortar la cebolla sin llorar consiste en aplicar un poco de vinagre al cuchillo que vais a utilizar. Además, una segunda opción es pelar las cebollas y colocarlas en un cuenco con agua. De cualquier manera, evitarás derramar lágrimas.

La rebeldía de la alcachofa

Comenzaremos arrancando las hojas desde la parte exterior hasta llegar a la zona amarilla. Ésta es la parte tierna y comestible de la alcachofa. A continuación, frotaremos el corazón de la alcachofa con un limón cortado por la mitad y así evitaremos que se oxide.

Luego, cortaremos la parte superior y el tallo de la alcachofa y, de ser necesario, quitaremos las hebras que pueda tener. Por último, la sumergiremos en agua con limón para que no se oxide.

Tomates pelados y bien aprovechados

El truco para que hagáis una salsa casera de tomate es que retiréis la piel de esta fruta. Para ello, cogeremos cada tomate y les haremos un corte en forma de cruz en la parte superior e inferior. Luego, los sumergiremos en un cazo con agua a temperatura media. Los dejaremos unos 30 segundos aproximadamente.

Pasado el tiempo los pasaremos a otro cazo con agua muy fría. Sin esperar mucho tiempo, uno a uno sacaremos los tomates y con la ayuda de un cuchillo les retiraremos toda la piel. Como resultado tendremos unos tomates pelados perfectamente.

Aguacate sin piel y sin accidentes

Primero, quitaremos la punta del aguacate con un cuchillo. De esta manera tendremos una base segura para cortar aguacate por la mitad.

Luego, realizaremos un corte en uno de los laterales y, sin retirar el cuchillo, rotaremos el aguacate hasta llegar al punto inicial del corte. Giraremos las dos mitades en sentido contrario para separarlas.

Introduciremos la punta de una cucharilla entre la semilla y la pulpa, bordeando toda la semilla hasta separarla. Después de eso, con la misma cucharilla cogeremos cada mitad y sacaremos la pulpa de la piel. Con esto, ya tendremos todo el aguacate que necesitaremos para preparar un rico guacamole, o, para darle un toque especial a vuestras ensaladas.

En conclusión, espero que con estos truquillos os animéis a pasar más tiempo en la cocina. Y si tenéis algún otro as bajo la manga, no os olvidéis de compartirlo.

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