Pirámide olfativa: el secreto de las fragancias

Seguramente os habréis dado cuenta de que los perfumes van matizando e incluso variando el aroma según pasa el tiempo desde que nos lo pusimos. Y, como fragancias que son, ocurre lo mismo con vuestros San. Ello se debe a una figura que se tiene muy en cuenta a la hora de elaborar los aromas y que es responsable de que los mismos estén equilibrados y sean armónicos: la pirámide olfativa. Hoy quiero enseñaros a leerla, para que, de un golpe de vista, sepáis interpretar los distintos aromas y matizaciones que tiene vuestro San.

Las pirámides olfativas se dividen en tres partes (salida, cuerpo y fondo) que reflejan los matices que irán apareciendo según pasa el tiempo de aplicación.

  1. La salida, también llamada impulso o apertura, define el primer golpe olfativo de la fragancia, el decir, los primeros matices que percibiremos. Es la primera imagen que recibimos de ella, por eso es muy importante apostar bien por este aroma, pues, como sabéis, las primeras impresiones cuentan (y mucho). En San encontraréis, en este segmento de la pirámide, notas como la manzana, flor de naranjo o lavanda entre muchos otros.
  2. En segundo lugar aparece el cuerpo, también conocido como corazón. Aquí se incluye la familia aromática a la que pertenece la fragancia: por ejemplo, frutal, oriental, floral, mentolada… Este segmento de la pirámide define el carácter de la esencia, y tiene una duración media.
  3. Seguro que alguna vez habéis sacado del cajón alguna prenda que llevaba meses guardada y aún huele a suavizante. Ello se debe a las últimas notas aromáticas de la pirámide olfativa, las del fondo o base de la misma. Son las que más perduran, y, como dan personalidad al aroma, tienen bastante intensidad. Por ejemplo, en San utilizamos el almizcle, el sándalo o la madera, entre otros.

¿Habéis visto ya las pirámides olfativas de nuestros productos esenciales y deluxe?

Saludos, Sandra

Imagen: Pinterest

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