Estilo de vida

alimentos que no deben conservarse en el frigorífico

Alimentos que no debemos guardar en la nevera

¡Bendita nevera! Gracias a ella podemos mantener los alimentos frescos durante más tiempo. Sin embargo, lo que no todo el mundo sabe es que hay alimentos que no deben conservarse en el frigorífico.

Y es que seguro que alguna vez habéis introducido una cebolla en la nevera. O los tomates. Pues debéis de saber que hay alimentos cuya naturaleza hace que el frío de la nevera esté contraindicado para su mejor sabor y conservación.

 

Aquí tenéis algunos de los alimentos que no deben conservarse en el frigorífico:

El pan. Guardar el pan en la nevera sólo conseguirá endurecerlo y estropearlo. Para conservarlo, lo mejor es introducirlo en una bolsa de papel o de tela y guardarlo en un sitio fresco.

Sin embargo, lo que sí permite el pan es congelarlo, eso sí, usando bolsas herméticas.

El ajo: si introducís el ajo en la nevera, éste se pondrá correoso y perderá su firmeza. Por contra, es mejor guardarlo en bolsas de tela o pequeños saquitos porosos, en un ambiente fresco.

El tomate: ¡sorpresa! El tomate no debe guardarse en la nevera. Y es que su origen tropical hace que no tolere bien las bajas temperaturas. Si habéis estado conservando los tomates en la nevera, probad a no hacerlo, y descubriréis que vuestros tomates son más sabrosos y de textura más firme. Y no sólo el tomate, esto le ocurre a cualquier fruta de origen tropical. Por ejemplo, el aguacate: ¿os preguntábais por qué se os pone negro? Aquí tenéis la respuesta.

Patatas y cebollas: las patatas adquieren una textura correosa cuando se introducen en la nevera y, además, pierden firmeza. Mejor, guardadlas en un sitio fresco, en cajas o cestas de mimbre. En el caso de las cebollas, la humedad de la nevera no les favorece nada, y les hace proclives a estropearse más rápidamente. Deben conservarse, al igual que las patatas, en cajas o cestas, pero ¡separadas de ellas! Si las conserváis juntas, expulsarán una serie de gases que echará a perder a unas y a otras.

Por último, un buen truco es pensar cómo lo habéis encontrado al ir a comprarlo: ¿estaba en refrigerados o a temperatura ambiente?

 

Saludos, Sandra

 

Imagen: Pinterest

Comentarios

Comentarios

Menú